La nueva vía hacia el paraíso socialista: ¡el Banco de Japón ya es uno de los 10 mayores accionistas del 90% de las acciones de Nikkei 225…y sigue acumulando acciones!

Kuroda1 

Luis Fontes de Albornoz

Ahora que sabemos que la vía bolivariana hacia el socialismo ha resultado ser un camelo -Venezuela está arruinada-, los bancos centrales de las democracias capitalistas nos están descubriendo una nueva e inexplorada senda hacia el paraíso socialista.

Goldman Sachs y la agencia Bloomberg acaban de revelar que el Banco de Japón está comprando cantidades ingentes de acciones de fondos  de acciones cotizados (ETFs), por lo que indirectamente se ha convertido en uno de los mayores accionistas de más de 200 de las 225 empresas del índice Nikkei. Según las proyecciones de Goldman Sachs, el banco central podría convertirse, a finales de 2017, en el primer accionista de aproximadamente 40 de las 225 empresas del Nikkei 225. Socialismo puro.

Por lo menos los datos del BdJ son accesibles al público. La Reserva Federal americana, por su parte, es más reservada. Pero es un secreto a voces que la FED interviene en el mercado de renta variable, a través del Hedge Fund Citadel, cada vez que hay una “inflexión” (léase, caída) del mercado.

Lo preocupante es la tendencia. ¿Qué puede estar haciendo, o planeando, por su parte, el Banco Central Europeo, más allá de sostener los mercados con inyecciones ingentes de dinero y de la implantación de tipos negativos?

Rememorando la gloriosa exclamación de Bill Clinton: ¡Son los bancos centrales, estúpido! ¡Qúe ciegos hemos estado algunos! ¡Cuántas oportunidades perdidas! No es el PER, ni los beneficios por acción (EPS), ni el crecimiento de la economía, ni la paridad del dólar/yen; no. ¡Son los bancos centrales! Ya nos avisó Greenspan hace unos años con su famosa Put Option. Estaba profetizando y no nos dimos cuenta.

Mi receta para hacerse rico rápidamente: mientras dure, súbase al carro de los que compran en las correcciones de la bolsa –buy the dips dicen los americanos–; tendrá un maravilloso compañero de viaje que nunca pierde, porque juega con las cartas marcadas: su banco central. ¡Ganancias garantizadas!

Mientras dure la fiesta, siga bailando. Pero le aconsejo que si algún día –lejano o no – observa que los músicos (Yellen, Draghi, Kuroda) se van agotando, no espere hasta el final para salir. Habrá hacinamiento en las puertas de salida.

Lea a mi querido anónimo Tyler Durden (zerohedge.com)  a continuación y seguro que no le defraudará.

Tyler Durden, via zerohedge.com

Tyler Durden

El ejemplo más reciente del intervencionismo de los bancos centrales, más allá de los mercados de bonos del Tesoro Público y de bonos corporativos, procede del Banco de Japón (BdJ). Acaba de revelar que es unos de los diez mayores accionistas de aproximadamente el 90% de las acciones cotizadas en el índice Nikkei 225 de la bolsa de Japón. Anuncio hecho justo unos pocos días antes de que se haga público, según Goldman Sachs, que el BdJ ha duplicado sus compras de fondos cotizados de acciones (ETFs) desde 3,3 billones de yenes a 7 billones de yenes, o incluso más.

Cómo hemos leído en Bloomberg, “los ejecutivos de Japón Inc. tal vez aún no se den cuenta pero están trabajando cada vez más horas al día en beneficio de un accionista diferente a los demás: la máquina de impresión de billetes en que se ha convertido el banco central de su país.”

Goldman Sachs: “Aunque la identidad del Banco de Japón no figure en ninguna parte de los registros oficiales sobre los accionistas principales de las empresas, la compra de fondos de cotizados de acciones ha convertido a la autoridad monetaria del país en uno de los 10 mayores accionistas de, aproximadamente, el 90% de las empresas del Nikkei 225, de acuerdo con cálculos realizados por la agencia Bloomberg,  con arreglo a datos accesibles al público. A día de hoy, el Banco de Japón es un accionista  más importante que BlackRock Inc., la principal gestora del mundo, y que Vanguard Group, que gestiona más de 3 billones de dólares.”

“En ejecución de sus planes de estímulo monetario, el Banco de Japón está comprando aproximadamente 3 billones de yenes ($ 27,2 millardos de dólares) de participaciones en fondos cotizados al año. Aunque las autoridades no revelen qué porcentaje en el capital de las compañías cotizadas afectadas corresponde a estas participaciones, es posible hacer estas deducciones de la información consignada en de los registros oficiales del banco central y de la autoridad regulatoria, de la  información que prestan los gestores de los fondos cotizados (ETFs) y de las estadísticas de la Asociación de Agencias Inversoras de Japón (ITAJ, por sus siglas en inglés). El Banco de Japón ha declinado hacer comentarios sobre las conclusiones de Bloomberg.”

El gráfico siguiente permite formarse una idea de lo mucho que el “valor de mercado” del Nikkei debe a la actuación del banco central. Habla por sí solo.

El BdJ entre los 10 mayores accionistas del 90% de acciones del Nikkei 225 Estimaciones de la posición del BdJ entre los accionistas
El BdJ entre los 10 mayores accionistas del 90% de acciones del Nikkei 225
Estimaciones de la posición del BdJ entre los accionistas

Como añade la agencia Bloomberg, los documentos “revelan una presencia accionarial del banco central en las empresas más importantes de Japón, en concreto, se encuentra entre los diez mayores accionistas de 220 de las 225 empresas del Nikkei 225. Por ejemplo, el Banco de Japón controla el 9% de Fast Retailing Co., el operador de los almacenes Uniqlo, y casi el 5% del productor de soja Kikkoman Corp. También estimamos que es el tercer accionista de Yamaha Corp., uno de los principales fabricantes de instrumentos musicales, y de Daiwa House Industry Co, el principal constructor de viviendas en Japón.”

El siguiente gráfico fue elaborado tras hacerse público que el Banco de Japón era partícipe de más de la mitad de los fondos cotizados en la bolsa japonesa.

La “Ballena” de los fondos cotizados japoneses: el BdJ es accionista del 55% de los ETFs japoneses
La “Ballena” de los fondos cotizados japoneses: el BdJ es accionista del 55% de los ETFs japoneses

Lo que muchos ignoraban todavía es que a través de la compra de acciones en fondos cotizados, el Banco de Japón se ha convertido en accionista indirecto de los acciones de la que dichos fondos son titulares.

Ahora esto ya nos consta.

Pero esto es solo el principio. Si el Banco de Japón acelerase el ritmo de compras de acciones de fondos cotizados hasta los 7 billones de yenes anuales, como indican las proyecciones Goldman de la semana pasada, el banco central podría convertirse, a finales de 2017, en el primer accionista de aproximadamente 40 de las 225 empresas del Nikkei 225, asumiendo que los principales accionistas mantengan inalteradas sus carteras. Podría incluso convertirse en el  principal accionista de 90 empresas, de cumplirse las proyecciones del banco HSBC, que estima que el nivel de compras de BdJ ascenderá hasta 15 billones de yenes por año.

Es un hecho sin precedentes y, de seguir así, en algún momento en los próximos años, el Banco de Japón no solo será el principal tenedor de bonos del Tesoro japonés, sino será el propietario absoluto de todas las acciones japonesas.

Además, huelga recordar lo que hemos venido diciendo desde 2010; concretamente, que los bancos centrales en última instancia se han convertido una especie de hedge funds con pretensiones, y sin asumir riesgos (porque siempre pueden imprimir más fondos si lo estiman necesario). Cuando lo dijimos por vez primera, parecía una vez más una referencia capciosa a la teoría de la conspiración. Ahora, ya no se puede discutir: “Cuando uno analiza los números, se constata que la cartera asciende a unas proporciones considerables”, señala Nader Naemi, director de AMP Capital Investors, Sidney, que gestiona 120 millardos de dólares. “Los bancos centrales se están convirtiendo en hedge funds”.

Pero lo más ridículo de todo son las tesis sostenidas por el Gobernador del Banco de Japón en defensa de su postura: a medida que arreciaban las críticas de la oposición por la compra de acciones de fondos cotizados, el Gobernador Harukiro Kuroda defendía repetidamente su programa de compras, con el argumento de que las compras no eran importantes en relación con el tamaño de la bolsa japonesa.

Con estas nuevas revelaciones, el Gobernador Kuroda se verá obligado a reconsiderar sus tesis: con una inversión estimada de 8,6 billones de yenes en marzo de este año, la cartera del BdJ ya equivalía al 1,6% de la capitalización del total del mercado de renta variable japonés. En comparación, el Fondo de Inversión del Gobierno para pensiones ostentaba la titularidad del 5% del mercado.

Dicho esto, el Banco de Japón no viaja solo en esta aventura. El gobierno de Estados Unidos gastó 245 millardos de dólares para sostener a los bancos durante la crisis financiera global de 2008, realizando al final un beneficio de 30 millardos de dólares, tras la recuperación del sector. En la cúspide de la crisis financiera de Asia en agosto de 1998, Hong Kong compró 118 millardos de HK$ (15,2 millardos de dólares) de acciones del mercado local para defender el cambio fijo de su divisa con el dólar (currency peg).

La única diferencia es que en Estados Unidos, la Reserva Federal tiene recelos a publicar como manipula los mercados (para lo que suele utilizar el hedge fund Citadel, en momentos clave de inflexión del mercado). En Japón, ya se sabe desde hace casi una década que el Banco de Japón compraba acciones a través de fondos cotizados y de sociedades cotizadas de inversión inmobiliaria (Socimis o REITs).

Todo ello no solo es preocupante sino peligroso: cuanto más se alarguen en el tiempo las compras del BdJ, el riesgo será cada vez mayor de que los precios de mercado se distancien de su valor por fundamentales. Si las proyecciones de Goldman Sachs se cumplen, el BdJ podría llegar a ostentar del 25% del capital de Mitsumi Electric Co., un proveedor de Apple Inc., y el 21% de Fast Retailing a finales de 2017.

Compañías donde el BdJ ostenta mayor presencia en % del capital
Compañías donde el BdJ ostenta mayor presencia en % del capital

Se plantea la cuestión de la gobernanza corporativa, algo sobre lo que activistas corporativos como Dan Loeb han venido llamando la atención durante años:

“Este tipo de participaciones accionariales, a través de fondos cotizados de accciones, carecen de un mandato para vigilar y controlar a los gestores de las empresas afectadas. La injerencia del BdJ también podría obstaculizar cualquier tentativa de mejorar la gobernanza corporativa japonesa”, de acuerdo con Nicholas Benes, del Training Institute de Japón.

El banco central dijo en diciembre que tenía la intención de comprar más participaciones en fondos cotizados de acciones, de acuerdo con los criterios siguientes: empresas con ratios satisfactorias de inversión en investigación y en crecimiento de sueldos por empleado. El problema es que este tipo de fondos aún no existen.

Como comenta en Bloomberg un representante de Sumitomo Mitsui Trust Bank Ltd: “aunque muchos han aplaudido la actuación del BdJ en defensa de los precios de las acciones, en un momento dado el banco central tendrá que dar marcha atrás en su injerencia en los mercados, lo que constituye una fuente potencial de inestabilidad, y esta perspectiva pesa en las mentes de inversionistas a largo plazo”. Por su parte Ayako Sera (estratega de mercado de Sumitomo Mitsui) añade: “Por supuesto, se puede argumentar que los tiempos anormales que vivimos requieren la toma de medidas anormales. La gran pregunta de cara al  futuro es: ¿Qué sucederá cuando del BdJ se retire?”

¿De qué retirada hablamos?  Como apuntó ayer Goldman Sachs en su último informe: en un momento en que Japón está a punto de anunciar la creación de “dinero de helicóptero”, ya no hay salida posible para el BdJ. Únicamente seguirá comprando activos de riesgo a un ritmo cada vez más rápido, hasta que el mercado se derrumbe.

Las implicaciones de que el BdJ se haya convertido en propietario de empresas son enormes: “para los detractores, ya muy críticos con la interferencia del banco central en el mercado de bonos del Tesoro, su injerencia en el mercado de renta variable va a distorsionar la valoración de las empresas y a socavar los esfuerzos para mejorar la gobernanza corporativa.”

“Los partidarios, sin embargo, sostienen que esas compras van a dar al mercado una confianza de la que estaba muy necesitado”. En última instancia, éstos sostienen que “la razón de ser de un banco central es justo preservar la confianza del inversor e intervenir para garantizar que el mercado de acciones no se desplome. Lo que hace unos años era ‘teoría de la conspiración’, ahora se ha convertido  un hecho conspirativo.”

“Para aquéllos que deseen que las acciones suban a cualquier precio, es absolutamente maravilloso lo que está haciendo el BdJ”, afirma por su parte Shing Ide (NLI Research Institute de Tokio). “Pero está meridianamente  claro que distorsiona el funcionamiento sano del mercado”.

En algún momento, esta farsa tendrá que terminar. No quedarán activos monetizables y la única opción restante será que el Gobierno siga emitiendo obligaciones que, a su vez, sean compradas con dinero fresco recién emitido, con el objeto de mantener vivo el esquema piramidal (es decir, emisión de más y más deuda para perpetuar el Quantitative Easing). Si llegamos a eso, el estatus de “estado fallido” está a la vuelta de la esquina.

 

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