Crisis con Turquía sobre los refugiados sirios: la trastienda de una gran tragedia humanitaria

Luis Fontes de Albornoz

Una de las trágicas consecuencias de cómo nuestros socios occidentales –Estados Unidos y Francia, principalmente- gestionaron inicialmente la crisis siria, azuzando irresponsablemente el conflicto para derrocar a El Assad, ha sido el flujo millonario de refugiados sirios hacia Europa.

Estados Unidos y Francia tomaron partido desde el principio por Arabia Saudí y las otras monarquías sunníes del Golfo Pérsico, permitiendo que Siria se llenase de yihadistas sunníes foráneos, no pocos procedentes de Europa. Pobre Siria, pobres sirios.

A su vez, el régimen del alawita El Assad fue sostenido por las potencias chiís –Irán, Hezbollah-, por Rusia y, a nivel interno, por una parte considerable –muchos testigos cualificados dicen que una mayoría- de la población siria: la numerosa y autóctona minoría cristiana, y no pocas comunidades sunníes del país, entre otros.

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Estados Unidos y Francia, en la práctica, se han lavado las manos ante las terribles consecuencias del conflicto: decenas de millares de muertos, de desplazados internos y de prófugos internacionales. Una de las mayores catástrofes humanitarias desde la segunda guerra mundial.

La Unión Europea –liderada por Alemania- mostró inicialmente su disposición a acoger el gigantesco flujo de refugiados sirios. En medio de grandes alabanzas de líderes de opinión anglosajones como Time Magazine y The Economist, la canciller Merkel vislumbró en la tragedia siria no solo una llamada a la solidaridad, sino también una oportunidad de oro para corregir los perversos efectos del invierno demográfico alemán, con la llegada de miles de familias sirias de un nivel cultural y educativo relativamente alto, donde otros países –Austria, Polonia, Hungría, Eslovenia, Croacia- solo veían amenazas para su identidad y desolación para sus arcas públicas. El conflicto intra-europeo estaba servido.

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Tras sufrir las presiones de sus socios europeos y también por el descontento de determinados sectores de su país, la canciller Merkel hizo marcha atrás y acabó negociando, en nombre de la UE, un vergonzante acuerdo con Turquía, cuyos pormenores obviamos aquí, para detener el flujo de refugiados sirios en Turquía, a costa de grandes concesiones hacia este país musulmán.

La ejecución de este acuerdo, que está siendo boicoteado por el Parlamento europeo, está dando lugar a numerosos desencuentros entre Alemania y Turquía.

El último capítulo de estos desencuentros lo narra Der Spiegel en su edición alemana de ayer sábado, del que se hace eco, ampliándolo, el artículo del Handelsblatt que reproducimos más abajo, traducido al español.

Resulta que Turquía, obligada a quedarse con un refugiado por cada persona que permite emigrar hacia la UE, está reteniendo a los doctores, ingenieros y demás titulados, y enviando a Europa a los menos cultos y formados. Alemania, Luxemburgo y Holanda han puesto el grito en el cielo.

A este respecto, antes de reproducir el citado artículo, me gustaría hacer unas breves reflexiones personales sobre el papel de España y nuestros socios occidentales en esta crisis.

Vaya por delante que, una vez el daño ha sido irreparablemente causado, España y todos los países europeos, y por supuesto todos los ciudadanos, tenemos que arrimar el hombro, y ayudar generosamente a las víctimas de esta tragedia, sea cual sea su religión (cristiano, sunní, chií, etc.).

Frente a la actitud demagógica e interesada de los radicales bolivarianos y sus confluencias (¿se acuerdan de que el ayuntamiento de Getafe acogió en 2015, a bombo y platillo, a un “entrenador” de fútbol que resultó ser un militante de Al Nusra?), tengo la impresión de que el Gobierno español en funciones se limita a despejar balones ante las crecientes presiones de Bruselas, sin tener una estrategia propia ante esta crisis. Pienso que los primeros países a los que habría que pedir cuentas para reparar esta tragedia, me refiero solo a occidente, “a los nuestros”, deberían ser aquéllos que son corresponsables de haber permitido, cuando no fomentado, que se extendiese el fuego al principio de la crisis, en vez de usar su fuerza política y su autoridad moral para frenar cualquier conato de guerra. Me refiero a Estados Unidos y a Francia, como ya quedó señalado más arriba. También pienso que Alemania, en concreto la canciller Angela Merkel, erró muy seriamente al fomentar una política de “abrazar a todo el que venga”. No discuto que pueda haber habido una buena intención de fondo, pero esta política, que no reparaba en ningún criterio de selección básico, dio lugar a un efecto llamada muy poderoso que utilizaron las mafias traficantes de seres humanos y los mismos yihadistas (ISIS y confluencias) para provocar el éxodo masivo de familias víctimas de la guerra hacia Europa, desestabilizando de paso a los países de arribo (por lo general, países pobres). Desde luego, hubiera sido más inteligente, eficaz  y humanitario desplegar toda la influencia de Alemania, que es mucha, para convencer a americanos, franceses y rusos a poner fin a la escalada militar, in situ, a través de terceros.  Nos hubiéramos ahorrado muchas muertes y mucho sufrimiento.

 

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Handelsblatt, 21 de mayo – Turquía retiene a los refugiados altamente cualificados

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Los refugiados altamente cualificados ya no pueden salir de Turquía para emigrar a la Unión Europea. Se trata sobre todo de médicos e ingenieros. En su lugar Ankara envía, de acuerdo con noticias de los medios, muchas personas en situación de penuria extrema. 

Berlin. Turquía no permite a refugiados sirios con alta cualificación personal emigrar a la Unión Europea. Algunos gobiernos de la UE han criticado  que entre los candidatos a la obtención de asilo en la UE, que Turquía autoriza a emigrar, se encuentran, sorprendentemente, muchos casos de penuria extrema, según Der Spiegel am Samstag. El representante de Luxemburgo ha advertido en una reunión interna que, en las propuestas provenientes de Turquía, sorprendentemente hay “muchos casos de gente con graves problemas médicos o bien de refugiados con escasísima formación”. En términos parecidos se ha expresado el Secretario de Estado de Interior  Ole Schröder (CDU), en la Comisión de Asuntos Interiores del Bundestag.

Según informaciones provenientes  de Alemania, Países Bajos y Luxemburgo, las autoridades turcas han retirado en reiteradas ocasiones durante las últimas semanas autorizaciones de emigración previamente concedidas. Se trataría de ingenieros, médicos y otros trabajadores cualificados.

Mientras tanto, Turquía ha declarado oficialmente al Alto Comisionado de las Naciones Unidad para los Refugiados (ACNUR) que los académicos sirios ya podrán abandonar el país. En el acuerdo sobre refugiados con la UE, Turquía ha impuesto una cláusula que le permite hacer la selección de qué sirios pueden abandonar el país. Normalmente la ACNUR decide quien entra en consideración para el programa de reasentamiento.

Oficialmente, según el Spiegel, el ACNUR es quien tiene la última palabra para un procedimiento abreviado “en coordinación con las autoridades turcas y los países de acogida”. Oficiosamente, sin embargo, los funcionarios del ACNUR dicen que ellos se limitan a sellar las listas que les presenta Turquía.

Desde abril, Turquía acoge a los desplazados que son devueltos desde las islas griegas. Por dicha razón, la migración descontrolada a través del mar Egeo hacia Europa ha disminuido drásticamente. La canciller federal Angela Merkel (CDU) ha tenido que “echar el resto” para que el acuerdo sobre los refugiados se aplique correctamente, pues debido a la lucha interna dentro de la UE sobre el tema de la exención de visados de entrada en la UE a ciudadanos turcos, Ankara ha amenazado varias veces con denunciar el acuerdo.

La organización Pro Asyl denuncia que Turquía está cometiendo graves violaciones de los derechos humanos de los refugiados y exige, por tanto, la suspensión inmediata de los acuerdos de la UE con este país. “La canciller ha sacrificado los derechos humanos de los prófugos en aras del acuerdo”, ha declarado el director de Pro-Asyl a la Agencia Deutschen Presse poco antes de la visita de la canciller Merkel a Turquía. “Los acontecimientos de las últimas semanas exceden con creces nuestros temores más serios.” En Turquía, aunque también en Grecia, los refugiados son sistemáticamente despojados de sus derechos.

Las consecuencias de un fracaso de los acuerdos con Turquía

Turquía podría poner fin a la acogida de refugiados desde Grecia y abandonar el fuerte control que ejerce desde marzo en la costa del mar Egeo. También se tambalearía la estructura de la misión de la OTAN en la que colaboran alemanes, griegos y turcos. Las mafias de traficantes de personas podrían volver a utilizar sin cortapisas el corredor del mar Egeo. La canciller federal Ángela Merkel habría fracasado con su proyectada “solución europea” para la crisis de los refugiados.

Los funcionarios de Pro-Asyl han viajado durante las últimas semanas tanto a Turquía como a Grecia, para formarse una idea de la ejecución del acuerdo UE-Turquía sobre los refugiados. Esta organización está ofreciendo también financiación a numerosos abogados en ambos países, para que defiendan los intereses de los refugiados. Además, ha podido examinar muchos de los expedientes de interrogatorios a aquellos solicitantes de asilo que más tarde fueron reenviados a Turquía.

 

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